¿Qué que vas a encontrar aquí? ¡Muy sencillo!
Fotografías y textos hechos por mi. Algunos son experiencias vividas y otros no, pero con todos he disfrutado escribiendo, y espero que vosotros lo hagáis leyendo :)
Además, como la música tiene un papel importantísimo en mi vida, acompaño todas las entradas con esas canciones que aceleran mi corazón y hacen estragos en cada milímetro de mi cuerpo.
Un abrazo dulce como la galleta y entrañable como el optimismo para vosotros :)
Es una sensación de ansia por querer que aparezca, que me deslumbre como nadie sabe deslumbrar, que me haga sentir como lo llego a soñar, que me sorprenda como imagino yo sorprender, que me atrape como yo me quiero dejar atrapar, que me acelere hasta que la aguja llegue a su límite y más allá, que me bese como yo soy capaz de sentir el besar y que me agarre tan fuerte como para conseguir el nunca querer escapar.
Y que no se porque lo diré ,sera cosa del día...de la hora...del momento..del lugar...la necesidad de que esté, que no lo quiero llamar necesidad, sino más bien deseo, o querer, o soñar...o volar y llegar...sin preguntar o bajar...subo hacia abajo y canto sin voz, escucho el silencio y veo la oscuridad...siento lo inexistente y toco el mas allá...respondo sin preguntas..camino sin caminar..hablo sin voz o quizás oigo sin poder escuchar...lo que haré será mirar el reloj que sin agujas avanzará...escuchar el tic tac sin poder saber más..iré a algún lugar donde pueda ver que no veré nada..y sentir que no siento nada por el agua que por ahí baja...sin bajar porque no hay rampa, y sin agua porque no hay mar y terminar en el principio que jamás empezará.
Sentir el sol de una manera especial, el aire, una gota, miradas que atrapan, que congelan el fuego, paran el tiempo, destruyen silencio.
Escuchar un te amo, susurrado, escrito, cantado, deletreado.
Se acercó donde él y le besó sin pensarlo.
Dos manos unidas en una, que se agarran con fuerza, como si fuera la última vez que pudieran hacerlo, que transmiten, que sienten, que hablan por si solas, y todo compensado con uno de esos besos que no se olvidan, que parecen tener vida propia, que te hacen sonreír cuando menos te lo esperas, y hacen que dibujes con el índice en la mampara de aquella ducha un corazón mientras ese cosquilleo en el estómago hace que inconscientemente te sientas viva mientras que los latidos de tu corazón acelerado retumban dulcemente sin cesar.
Despertarte junto a él, unidos, conectados, enamorados, y sin planearlo darte cuenta de tenerlo todo.
Y ese abrazo, notando su olor, su respiración, la suavidad de su cuello, la delicadeza de sus manos recorriendo tu espalda, su mano acariciando tu cabello...ese abrazo grabado para siempre, para momentos en los que con tan solo un pensamiento consigas sonreír.
Pero me falta aun esa razón de inspiración, porque sin ella soy capaz de escribir, pero con ella sería capaz de volar.
R.S
Todo diferente, era como entrar en un mundo distinto. La temperatura variaba, la iluminación era más tenue, no destacaban apenas las cosas, ni se oía nada en particular, solo un bullicio en general causado por todas esas personas que se encontraban allí, aparentemente sin preocupaciones, simplemente disfrutando.
De pronto, de entre todas esas miradas perdidas... hacia aquí, hacia allí... hubo dos que se cruzaron de manera especial. Con esa escasa décima de segundo sintió algo especial. Fue algo agradable, pero a la vez inquietante, algo que produjo tranquilidad pero a la vez nerviosismo, algo que si fuera posible guardaría en un pequeño frasco para poder sentirlo cuantas veces quisiera, aunque quitándosele de esta manera esa esencia que tiene por ser algo tan particular, algo que no ocurre como los pestañeos.
Sus cuerpos no reaccionaron, simplemente prefirieron continuar con ese juego, ese juego que conseguía cada vez más crear nuevas sensaciones, aunque en el fondo siempre presente esa nota dulce de nerviosismo.
El tiempo pasaba, y ella salió de aquel lugar. Mientras caminaba con un nuevo rumbo, algo dentro de ella la inundó preguntándola: ¿Esto es lo que quieres?
Pasó aún menos que esa décima de segundo, donde sintió algo especial, para dar media vuelta y retroceder sobre sus pasos, siguiendo las huellas creadas en el suelo por las gotas de la lluvia.
Cuando sus miradas se juntaron notó la sorpresa en la mirada opuesta por volver a coincidir, y esta vez el juego fue más allá.
Ella no puso las cosas fáciles, y el resultado de eso fue algo de película: busca un coche gris en aquel lugar, con los cristales oscuros, estas letras en la matrícula, y sin dudarlo escríbeme esos nueve dígitos que conseguirán no poner un punto final a esta historia espolvoreada con toques de intriga.
¿Qué sucederá? No lo sé, a esperar, imaginar y desear.
Todo lucía de manera tenue. Era muy parecido a esa sensación de entrar bajo el agua cálida por la mañana, esa sensación de acariciar la fina arena, escuchar el sonido de las olas, observando al mismo tiempo un rostro amado, una gota recorriendo de un extremo a otro su cuerpo.
-¿Qué hay si me robas un beso? Preguntó.
Todo se paró. La ducha terminó, la arena desapareció, el mar se esfumó y la pequeña gota cayó.
Sus miradas dijeron todo lo que se puede decir, e incluso más.
Simplemente hay escenas en las que el mundo se vuelve perfecto. El sabor del chocolate se convirtió en algo aún más placentero, quizás porque estaban juntos.
Esta vez fue él quien preguntó:
-¿Qué hay si te robo el chocolate que quedó en tu labio?
Un beso aún más dulce sucedió.
Y las miradas quedaron clavadas con la luz de una pequeña vela que desprendía un olor, un olor especial.
A todo esto lo acompañaba una melodía perfecta, lo que provocó la culminación.